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29.8.13

Karma en calma

maldito karma
Cada vez que te portabas mal, Ignacio, te maldecían: Se te va a caer el pelo, se te va a caer el pelo, se te va a... Fue al cabo de los años que por fin lo entendiste...  Y, medio dormido, cada mañana ante la imagen calva que te devuelve el espejo, vuelves a entenderlo.

2.7.12

Reflejos

Reflejos
Una cosa positiva que produce la soledad es la necesidad de auto reconocimiento...Me doy cuenta que me pasa cuando empiezo a sacarme fotos compulsivamente en un intento de devolverme las miradas que siento que el mundo me niega ( ya sabes que me gusta exagerar, que nunca es para tanto, pero la herencia de pescadores no deja de estar ahí) si a eso le añadimos la casi total ausencia de espejos, y una cámara que hace las veces del mismo, eh voila !

10.9.09

bautismos

bautismos
Nereida llevaba varios meses de baja médica. Depresión, fue la casilla del formulario que marcó el doctor, para justificar su ausencia laboral, sin que en esa casilla hubiera espacio para explicar todos los cambios por los que atravesaba su cuerpo.
Tenía sólo cuarenta y tres años cuando le extirparon un ovario. La otra mitad había empezado por cuenta propia el proceso menopáusico. Nereida se había ido sola al mar. No tenía familia. Ya nunca tendré la mía propia, pensaba. Estaba nublado. Aún era marzo. Aún así ella tenía mucho calor. Efectos secundarios.
Recordó aquel capítulo de Verano Azul en el que la chica de las gafas descubre qué era empezar a ser mujer. Para celebrarlo se bautizó metiéndose con ropa y todo en el mar. Nereida no lo pensó. Sencillamente no lo pensó. Cuando abrió los ojos debajo del agua, allí estaba con sus vaqueros de marca y su camiseta. Sonrió. También yo celebro mi adolescencia, pensó.

3.5.09

ojos y orzuelos

el orzuelo ajeno
Despertó con la sensación de peligro inminente, que sólo escucha la parte del cerebro más primitiva, la que encierra los instintos: algo va mal. Empezó a hacer un resumen mental de la jornada para ver de dónde procedía la alarma: Mierda, ¿se pegarán los orzuelos por mirar a los ojos a alguien?

6.4.09

betty woof

ugly betty
Mi calle tiene la peculiaridad de albergar la morada del perro más feo del mundo. Se llama Betty. Si le preguntas a la dueña cómo se le ocurrió un nombre tan artístico para un animal tan poco agraciado, te contesta con naturalidad. Es una perra, pero es mi amiga.

21.2.09

carisma

carisma
Era sencillamente bello. No digo guapo o atractivo, que son adjetivos que se ajustan mejor a la hora de definir lo masculino, digo bello. Hermoso. Tenía esa clase de carisma que sólo soportas por capas. La primera, la más superficial era como una trampa para miradas poco astutas, poco acostumbradas a ir más allá, a leer entre líneas. Era algo más que la mirada brillante, la piel satinada o los hoyuelos alrededor de una sonrisa misteriosa. Algo más profundo, si se me pemite la pedantería. Tanto era así que si te concentrabas en buscar de dónde venía ese algo que lo diferenciaba, ni siquiera veías ya la capa exterior. Hacía que te sintieras bien a su lado. Te hacía sentir especial cuando te dedicaba su atención absoluta por un instante entero. Te entraban ganas de confesarle todos tus secretos. De ganarte su respeto. De compartir sueños. En definitiva era un tipo muy peligroso.

18.2.09

el acechador

the lurker
Al nacer la llamaron Juana en honor a una tía de su madre que la había criado como su abuela. A medida que fue escalando peldaños dentro de su empresa, tras varios años de estudios en EEUU, lo cambió por Joanna. Se trataba de causar una impresión y Juana sólo invocaba antecedentes proletarios. Era la encarnación del buen gusto. Del éxito hecho a sí mismo. Allí, parada en mitad del pasillo del avión. El vuelo llevaba ya varias horas y había ido al baño, más que por necesidad, para poder estirar las piernas. Encontró a alguien que hacía mucho tiempo que no veía, alguien que no viajaba en primera clase, como ella. Como le pasaba siempre que se ponía nerviosa, levantó la voz un poco más de lo habitual. Estaba dando su número de teléfono a esa persona de su pasado. No sabía que dos filas más allá alguien más apuntaba también ese mismo número de teléfono. Juana, quiero decir Joanna, no sería consciente hasta tiempo después de la pesadilla que le venía encima. La voz de la auxiliar de vuelo avisa de turbulencias. Hay que regresar a su asiento y abrocharse el cinturón de seguridad. Se despide. Avanza por el pasillo como una gacela, con una elegancia natural que no se aprende donde hizo todos esos másters. Dos filas más allá, unos ojos depredadores no perdían detalle.

30.12.08

supervivientes

la perla del caribe

Las bombas habían cesado con puntualidad de fábrica. Era la hora. Poco a poco todos fuimos llegando, algunos sucios, otros sangrando; la mayoría con el antifaz que la vida te va grabando a fuego en tus arrugas, que son las únicas páginas de tu biografía, si es que alguien tiene interés en leerla. Era otra noche más, en nada diferente de la anterior. El día había transcurrido como los últimos. Nadie recordaba un tiempo anterior cargado de gloria. Nadie recordaba quién solía ser en tiempos de paz. Había quién llegaba a dudar de sus propios recuerdos. Nada había que decir. Los pasos nos conducían allí cada noche. No importaba quién hubiera muerto entre tus brazos ese día. Ni aún cuando tú murieras ante tí todas las mañanas delante del espejo, sabiendo que no había nada que salvar. Íbamos allí simplemente. No era por lo que tuvieran para beber, ni por la música. Íbamos allí porque allí es donde iban los que quedábamos. Cada día un poco menos vivos, quizá no tan enteros, a veces ni siquiera en pie, pero allí estábamos. La guerra era cruel, pero no conseguía detenernos. Pasaba siempre, cada noche, en cada ciudad, cada fin de semana, en cada uno de los tugurios preferidos, aquellos al que un día declaraste fidelidad, tú, que nunca fuiste fiel a casi nada.

9.12.08

el eclipse

el eclipse
Clara bebió el último trago de su taza de café. Observó el dibujo que quedó en el fondo, tratando, sin éxito, de descifrar su destino. Parece un planeta con su satélite alrededor, se dijo. Dejó la taza sobre la mesa. Se arremangó la manga de la camisa buscando un punto en el antebrazo. Es increíble. Tengo unos lunares exactos a los posos del café. Le pareció una buena anécdota, para recordarla, decidió dibujar la forma de los lunares en una servilleta. Desde recepción le avisaron que tenía una llamada. Olvidó su destino en la mesa del comedor.
Martin estaba de paso en la ciudad. Había llegado esa misma tarde. El tiempo justo para su conferencia dentro de la convención de astronomía. Se sorprendió al ver un esquema de la estrella que había estado investigando desde hacía seis años. Estoy obsesionado, pensó. La veo por todas partes. Llevo tanto tiempo dándole vueltas a lo mismo que me he convertido en un satélite. Tiempo de cambiar a otra cosa.

1.12.08

señales

señales
Aunque probablemente no lo sepas con certeza hasta tiempo después, al recordarlo; hay un momento exacto en el que te das cuenta de que amas a alguien. De la misma forma, también ocurre lo contrario: El día que me di cuenta de que ya no quería más a Eduardo,-le decía Laura a su amiga Irma-, fue la tercera vez seguida que al pasar por un ceda al paso de una sola dirección, él giraba la cabeza para comprobar que del otro lado (era en un solo sentido) no vinieran coches. No sólo daba a entender, con su actitud, que no se fiaba de mi, sino lo que es peor, que no se fijaba en los detalles...

22.11.08

la decisión

la decisión
Sara llevaba toda la mañana con el camisón rosa puesto. Se había levantado tarde. Estaba cansada. Se había sentado un momento a pensar qué quería hacer en su día libre. De repente se encontró pensando qué quería hacer con su vida. Me siento como si estuviera atrapada en un cuadro de Edward Hopper, se dijo a sí misma, sola, observada y observando algo que se sale más allá de la perspectiva.

28.10.08

autopista

autopista
En medio del monumental aguacero que caía antes del alba, Julián se sentó en el asfalto a contemplar la belleza del espectáculo de fuegos artificiales del que era testigo. Y eso que sólo tenía ganas de quedarse en la cama. Su mujer le decía siempre que no olvidara tomar la medicación por las mañanas. Ese día no quiso acordarse. Qizá por ello, su vista quedó más tiempo de lo debido fija en un cartel de la autopista que decía: Vida Nueva, Retiros Espirituales. ¿Y acaso todo eso que estaba presenciando no correspondía a un nuevo amanecer? Los bomberos se acercan. Sus luces se mezclan con las explosiones de los coches. Las luces son tan bonitas, aún entre la lluvia, pensaba Julián, ya totalmente involucrado en su nueva vida.

16.10.08

rayos x

rayos x
-Tienes ojos de buscona, -dijo el cariacontecido. Ojos que registran sin clemencia.
-¿Y qué crees tú que buscan mis ojos de buscona?
-No sé cuál es tu intención cuando coqueteas con el mundo, posando tu mirada como si te diera igual, pero sí sé lo que buscas al mirarme a mí.
-Díme.
-Quieres averiguar si tengo corazón.

3.8.08

atlas

atlas
Diana se estaba bañando en el río cercano a su casa, oculta entre las ramas. Absorta se restregaba con unas hojas, ajena al mundo exterior, desde el cual una voz la llamaba.
Quería mudar de piel en el río, dejar atrás la última visión de sus ojos. Ay, si pudiera lavarse la memoria como uno se lava el pelo.

11.7.08

the big sleep

the big sleep
Ella era la bala que había de matarlo. Ninguno de los dos lo sabía aún. En eso reside el sentido del humor del Destino. Sólo necesitaba que alguien apretara el gatillo. La pistola ya estaba cargada, cuando en aquel momento y en aquel lugar, ¿por casualidad? sus miradas vararon cada una en el puerto de la otra

6.7.08

visión fugaz

visión fugaz
Estaba hecha para ir sentada en la parte de atrás de una moto. Llevaba un vestido formado por pequeños tubos rosas, como fluorescentes de luces de neón que copulaban entre sí.

27.6.08

I´ll be your mirror

ll be your mirror
Tu cuerpo se aventura en la ciudad. Sorteas obstáculos. Caminas deprisa. Notas que alguien te mira. Tus ojos te sonríen desde el otro lado de los espejos. Tras las lunas de los escaparates. Yo soy más que esto, ¿no es cierto?, o quizá no lo sea. Debe de haber más. El resto, lo que no vemos, los reflejos.

6.6.08

safari

safar
i
Una lástima que los ingenieros no hayan dado con el mecanismo para conectar cámara, ojo, cerebro. Eliges un objetivo, te acercas sigiloso, que no se percate que estás al acecho. Apuntas. Mandas vía neuronal la orden de disparo. Pestañeas. ¡Fuego! La comparación entre el acto de disparar una cámara y un arma no es casual. Siempre te quedas con parte de la vida del que aloja entre pecho y espalda la bala. Ya sea del calibre del treinta y ocho o de una película de cuatrocientas asas.
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Gracias Pero No Gracias por Ornelia Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.