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5.9.08

escultura cícladas

my baby just cares for me
Cada época habrá tenido sus formas de escuchar música: desde los conciertos de cámara, a las óperas que reunían a la élite; los radiocasettes que se paseaban por el Bronx, para llegar del walkman al ipod. Vas por la calle con tu propia banda sonora. Ello influye en lo que ves, hasta en el estado de ánimo. A veces te emociona tanto una canción que quisieras ir dando saltitos o elevar los brazos a modo de orante, estrujando la caja torácica para que el respirar se confunda con el bombear del corazón . Y entonces te da rabia no vivir en una comedia musical, donde la gente se arranca de repente a cantar y bailar en medio de la calle. No importa. Sosiego. Cambia de canción.

12.5.08

la chica del ipod rosa

la chica del ipod rosa De repente tengo más tiempo que el acostumbrado y como me sobra energía fruto de mi adicción, tantas veces comentada, a la jalea real, me voy a pasear. Total que me pego caminando horas, porque yo soy así, sin medida. Acompañada de mi ipod, claro, sin el que ya no puedo vivir. No soy la única, cada día son más los defensores. Lo que no me ha dado el Yoga, peace of mind, me lo da el ipod: me mete en una burbuja de felicidad, que acompaña mis pasos con música genial. Visitan mis oídos Madeleine Peyroux susurrándome bajito Dance me to the end of the love, luego me despierta Vampire Weekend con Mansard Roof, siguen White Stripes con Seven Nation Army, me enamora Dave Brubeck con Take Five...y así sigo y sigo, hasta que me doy cuenta de la hora...Tiempo de pasar por casa para que me de tiempo de ir al cine. Ya sigo con la banda sonora de nuestras vidas otro día...
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Gracias Pero No Gracias por Ornelia Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.