my baby just cares for me
Cada época habrá tenido sus formas de escuchar música: desde los conciertos de cámara, a las óperas que reunían a la élite; los radiocasettes que se paseaban por el Bronx, para llegar del walkman al ipod. Vas por la calle con tu propia banda sonora. Ello influye en lo que ves, hasta en el estado de ánimo. A veces te emociona tanto una canción que quisieras ir dando saltitos o elevar los brazos a modo de orante, estrujando la caja torácica para que el respirar se confunda con el bombear del corazón . Y entonces te da rabia no vivir en una comedia musical, donde la gente se arranca de repente a cantar y bailar en medio de la calle. No importa. Sosiego. Cambia de canción.
