26.10.10

el amor en los tiempos del cólera

 el amor en los tiempos del cólera
Yo no soy de las que lloran facilmente. Se me hacen nudos de corbata, se me atragantan tanto las emociones que las lágrimas no encuentran su cauce natural hacia los ojos. Pero no se que me paso anteayer, debe ser por las lentillas que me hacían daño. De verdad que no quería llorar. Allí estaba esa niña. Tendría seis o siete anos, quizá ocho, pero parecía tan pequeña. Comen tan poco. Cuando nos la trajeron al hospital de campana improvisado de cualquier manera en aquella iglesia, poco había que hacer. Tenia los ojos muy hundidos. Respiraba débilmente. No tenia fuerzas para sostenerse la cabeza. La madre tampoco. Un dolor profundo se apoderaba de ella, al ver como se le escapaba el aliento a su hija. Al poco tiempo se fue. Quedo allí tendida en el suelo. En una mantita roja, como si dormiera. La madre suspiraba sin llanto. Le di un vaso de agua que tuve que sostenerle. Las manos nos temblaban a ambas. Las mias embutidas en guantes, queriendo invocar algo de seguridad en medio de la desolacion ajena. Se acabo el agua y trabajosamente se puso de pie. Se habían llevado fuera a la niña envuelta en la manta roja. Al levantarse, se agacho para recoger los pequeños zapatitos, con una delicadeza infinita. Como si fueran de cristal, ya sin Cenicienta a los que calzarselos. Fue en ese momento cuando las lentillas me dieron problemas. Los ojos ardiento, sin podermelos tocar con los guantes infectados, para no poner en riesgo la ilusion de seguridad que me separaba de aquella mujer.

3 comentarios:

J. dijo...

No sé si eres médico, enefermera, voluntaria... pero te envío mucha fuerza y energía cariñosa...
Hermoso post.
Se nos olvida lo que tenemos...

Reinadelmango dijo...

Ánimo, amiga. Valiente.

Fófo dijo...

Uffffff!, Orni, muy fuerte....Un beso muy grande.

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Gracias Pero No Gracias por Ornelia Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.