30.6.10

hierro 3

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Sí, yo también vi la película coreana aquella. En la que los folletos de comida rápida delante de las puertas servían como marcas. Si al cabo de unos días aún estaban allí, es que la casa estaba lista para ser ocupada temporalmente. Dejé que los menús de degustación panfletarios de pollo frito, de pizza con peperoni, de sushi californiano, y hasta de wuntun, cambiaran de color, amarillearan ante mi puerta. Así pues, puedo decir que no imaginabas encontrarme en casa. Te he estado observando. La calle desierta. Todas las familias fuera por vacaciones. Y tu ir y venir. Supongo que para no esquilmar los víveres de las despensas ajenas. Para que nadie pudiera sospechar. Pensé que vendrías antes. Al fin y al cabo mi casa está de las primeras. Se me encogía el corazón cada vez que oía un ruido. Y, esta noche la puerta se abrió, no sin cierta resistencia, ante la novedad de un llavero extraño. Por fin. Aquí estas. Por qué has tardado tanto.

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Gracias Pero No Gracias por Ornelia Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.