25.11.09

me enveneno de azules

acupuntura
Penélope pasó a la historia de la Literatura por estar veinte años tejiendo y destejiendo, mientras esperaba que Ulises regresara primero de la Ilíada, y después de la Odisea. O sea, que seguro que al llegar lo recibió a picotazos de aguja. O eso es lo que yo hubiera hecho. Mi lindo gatito no regresó anoche. Yo no dormí. Así que me puse a tejer. La bufanda va a quedar llena de agujeros. Como la ausencia. Mierda. Es sólo un gato. Pero yo lo quiero. Y soy egoísta, porque no sólo me preocupa que le ocurra algo: un coche, un perro, otros gatos menos mimados, sino, coño, es que me voy a aburrir sin él. Y debo estar fatal de lo mío, porque en medio del insomnio llego a pensar, podría haberme mandado un mensaje. Vuelve Truman, me digo de camino a la Biblioteca Municipal para sacar los Cuentos Completos de Capote, a modo de invocación. Y no dejo de oir maullidos en mi cabeza. Miro la foto de la portada, cuando el escritor era joven. Es igualito, me digo. Pues como haya salido así de golfo, más vale que haga una manta, una bufanda se va a quedar corta. Ay Penélope, me enveneno de azules.

4 comentarios:

si, bwana dijo...

Los gatos son así, se escapan para la pachanga y, a veces, no vuelven. Cuando éso sucede, hay que buscarse un substituto/a, felino o similar. Si se repite la fuga, hay que repetir. Así es la vida, me temo.

Reinadelmango dijo...

Sigo teniendo el transportín para gatos en el maletero. Seguro que eso es una buena señal. Lo pondremos en el patio de tu casa, como los atrapasueños indios. Y, al cántico de "me pareció ver un lindo gatito", Truman vuelve, verás.
Ánimo, amiga.

Ornelia dijo...

No ha vuelto. Después dicen que tengo miedo al compromiso. No, lo que me da terror el abandono.

La Lupe dijo...

¿Ya volvió ya?

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