15.10.09

picassianas
Picasso era un vampiro, me digo a mí misma una vez que salgo de ver la exposición de grabados que descuelgan hoy de la sala. Y no lo digo por cómo se relacionaba con las mujeres y el estado en que éstas quedaban una vez acabada la relación, ni porque crea que fuera un depredador a la caza de tendencias artísticas. Lo digo porque es capaz de dar vida, en un par de trazos, hasta a las naturalezas muertas. Me paseo por esa sala en penumbra, abarrotada con el último grupo de instituto al que una amable guía intenta captar su atención, aunque use el vocabulario equivocado: Picasso revolucionaría las concepciones decimonónicas de la composición y la perspectiva, diría ella. Decimononiqué le preguntarían los alumnos...Del siglo diecinueve, replica ella poniendo los ojos en blanco, sin ocultar su desprecio, pareciéndose, sin querer a uno de los dibujos colgados en la pared, uno con los ojos al revés y la nariz empinada. Me enchufo al ipod justo cuando suena la canción de U2, Stay, que dice algo así como, Un vampiro o una víctima, depende de quién esté alrededor....
La habitación está en penumbra, supongo que para mantener las condiciones de frío-calor necesarias para la conservación de unos dibujos decimonónicos (deciminoniqué).No puedo evitar quedarme un buen rato delante de un retrato de una mujer, con las facciones tan esquematizadas, que más parece una máscara africana. Me gustaría que hubiera un espejo cerca, porque así es como yo a veces me veo a mí misma: una abstracción que me pilla desprevenida cuando me saluda desde el otro lado del espejo. ¿Seré yo?
Fuera hace sol. Al cruzar la puerta, al salir de la noche al día por un momento creo que me voy a desintegrar, cual ser nocturno. Los obreros esperan pacientemente a que salga el último grupo para descolgar los grabados. Yo me digo, este Picasso, no tuvo bastante con reinventar cientos de veces el mundo del arte, es capaz también de que hasta los obreros se interesen por los bodegones, sin pasar por el guachinche. Es que sólo él es capaz de dar vida a las naturalezas muertas. No se culpe a nadie de mi vida, escribía Cortázar. ¿Qué hubiera dicho Picasso?

1 comentario:

Reinadelmango dijo...

La señora con pinta de máscara africana me dejó patidifusa también a mí, parecía talmente talladita en madera, allí en su papel. Preciosa exposición, grande Picasso.

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