11.9.09

quitapenas

quitapenas
Hace años me regalaron una cajita amarilla, en cuyo interior se alojaban unas diminutas muñequitas vestidas de colores chillones. Guatemaltecas, se las conoce como Muñecas Quitapenas. Es una versión económica de ir al psicólogo. Se trata de contar en voz alta algo que te preocupa, para que de esta forma, al sacarlo de ti, se diluya. Me recuerda a la película Deseando Amar, de Wong Kar Wai, en la que el protagonista hace un agujero en el árbol y por él susurra sus secretos. Ahora en la cajita amarilla, me queda una sola muñeca. Y me da pena volverla loca con mis cosas, que le he ido cogiendo cariño. Y a los árboles no me gusta herirlos. No queda otra que comprar un San Pancracio y practicar el sado con él.

3 comentarios:

Reinadelmango dijo...

O me llamas y nos tomamos algo, mujer (menos anoche, que sólo podía tomer agua y a pequeños sorbitos)

Reinadelmango dijo...

(Por cierto, que yo también tengo una cajita d'esas, pero me habían dicho que hay que colocarla bajo la almohada para que las enanas se lleven las penas mientras duermes... Igual por eso tengo estos sueños tan raros, las muy... guatemaltecas)

Pejooe dijo...

JAjajajaja,que bueno, practicar el sado con San Pancracio, no se me ocurre mejor forma de aliviar (que no quitar) las penas.

Ya estás en Barna?

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