3.6.09

ritos

ritos
Llegó tarde a la ceremonia. Cuando todos habían sido distribuidos en su sitio. Estaban los de la mesa de los creyentes, con su sonrisa beata y satisfecha en el rostro. Los de la mesa de los indecisos con su sonrisa interrogante sujeta a la comisura de los labios. Los escépticos mantenían la apariencia de calma. Los diletantes vagaban entre las mesas sin saber qué sitio ocupar. Le tocó sentarse en la mesa de los indiferentes. Podía haber elegido otro sitio. Podía al menos pedir que le cambiaran de lugar. El caso, pensó, es que en realidad no me importa.
La ceremonia llevaba tiempo empezada. Estaba a punto de culminar. Llegaba la hora del sacrificio. Un bebé perfecto sería desmembrado. Es por el bien de todos, decían los creyentes. Si hubiera otra manera, decían los indecisos. Es antiestético, no quiero tener nada que ver con esto, pensaban los escépticos en voz alta . Los diletantes se retorcían las manos, a veces con agrado, a veces con asco. La mesa de los indiferentes estaba cada vez más llena de gente. Apenas había sitio para apoyar los codos. Era la única en la que nadie decía nada.

1 comentario:

Elisa Falcón dijo...

Qué demoledora la indiferencia, querida. Y el insomnio.

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Gracias Pero No Gracias por Ornelia Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.