19.5.08

en las nubes

en las nubes
Me sentaba en la terraza a ver pasar las nubes. Ésa en especial, se escondía entre distintos edificios de desigual altura, forma y color.
Por las noches, según la dirección del viento, llegaba el humo del restaurante chino de abajo. El ruido de la cocina venía macerado entre el olor a wongton frito, los tallarines, el arroz hervido.., todo eso y más (lo que se intuía) viajaba en volutas, o nubarrones grises que amenazaban tormenta de pescado a medio cocer, aparcándose entre las paredes de ladrillo rojo.
Se oían gaviotas, ¿puedes creertelo? Yo que pensaba que sólo en el mar se las podía oir. El agua era una presencia intuída, aunque sólo fuera por el hecho de que todo era agua...
¡Calla! El reloj de la torre empieza a dar su concierto. Quizá si esta vez me concentro adivine de qué hora se trata, qué hora toca en el ritmo de mis días, en qué año del calendario solar chino me encuentro, si mi dragón natural estará preparado para tanto humo... Allá vamos de nuevo. Probemos. Primero tengo que obligarme a respirar hondo. Tanto aroma del momento está empezando a embriagarme. Ya ves, que de repente hablo como en las peores canciones cursis, de las que siempre renegué. A veces me pregunto si no todos los tópicos tienen un sentido, si no son necesarios para seguir entendiendo las peores canciones alojadas en nuestro inconsciente...

3 comentarios:

Anónimo dijo...

...sorpresa de sentirnos necesarios
como los peores tópicos de versos
que más hubieramos detestado
de no sospecharlos imprescindibles...

Manuel Vázquez Montalbán

Anónimo dijo...

¿Qué eran? ¿Cúmulos? ¿Estratos? ¿Nimbos? ¿Cumulonimbus? ¿incus? ¿Calvus?, o quizá, ¿Cirros?

Ornelia dijo...

Voy a envolver las nubes.

Licencia Creative Commons
Gracias Pero No Gracias por Ornelia Cabrera se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.